miércoles, 5 de septiembre de 2012

Capítulo 5


Me remuevo debajo de las sabanas y mantas, agobiada por el peso. Abro los ojos lentamente esperando encontrarme con mis sábanas blancas pero no es así, entonces recuerdo: estamos de excursión con el colegio en la montaña Clown. Me quedo quieta debajo de las sábanas escuchando atentamente, en el hotel solo de oyen los ronquidos y respiración de los humanos que lo habitan. Aumento el radio de audición y percibo el leve ruido de espadas chocando, y jadeos de gente entrenando, serían ellos, maldita sea, ¿por qué siempre están donde yo voy?, si me descubren será su fin.
Un fuerte estruendo cerca mío me desconcentra y me obligo a mirar qué pasa, y cómo no, me encuentro a mi compañera de habitación Marry tirada en el suelo, sigue durmiendo tranquilamente espatarrada con media manta enrollada en la parte inferior del cuerpo, aunque no durará demasiado, Marry es como un reloj, en cuanto den las 8 se despertará. No pierdo el tiempo, cruzo la pequeña pero acogedora habitación de hotel y me dispongo a vestirme. Me visto un jersey crema, una sudadera blanca, unos vaqueros y unas botas altas de color crema y salgo corriendo silenciosamente de la habitación.
Me muevo con agilidad y atravieso el pasillo en un cerrar y abrir de ojos humanos, me convierto en una sombra al llegar a recepción, observo que detrás de una mesa duerme una abuela de 70 años  en la mecedora, que cruje de vieja cada vez que se mueve lo más mínimo su ocupante. Las manos de la anciana, arrugadas por la edad están entrelazadas en su vientre, tiemblan, por lo que se puede deducir que tiene artrosis. A su lado descansa el bastón; debe ser la madre de la humana tan agradable que nos recibió ayer en la recepción.
Recorro la estancia de sombra en sombra, el hotel es acogedor, la manera en que combinan cuadros de paisajes, sofás crema y objetos muy variados de madera le da un aire hogareño además de la esencia de pino refrescante que flotaba por el aire. Salgo afuera, donde me espera un pequeño camino cubierto de nieve que lleva a las pistas de esquí y snowboard, este camino está rodeado por un denso bosque de pinos y encinas. A lo lejos puedo escucharlos, así que me pongo en camino, necesito saber si me han encontrado o están aquí por otro motivo, espero que sea lo segundo. Me muevo con rapidez de árbol en árbol ya que si me muevo por tierra, me delataré con el rastro y más vale prevenir.
Cuando llego a donde están, activo el anima-rubentis en forma de pendiente que tengo en la parte superior de mi oreja, ocultando así mí presencia me escondo entre las ramas del pino más cercano. No tarda en llegarme su aroma a vainilla y tomillo, después de la primera visita que me hizo en la playa, celestial dijo que le echaba de menos e igual que a todos los demás, echaba de menos a mi familia, pero eso es una estupidez, vale que me encapriche con unas humanas pero echar de menos algo que está más seguro sin mí no lo creo, porque yo no tengo sentimientos positivos, solo sufro, y me pongo melancólica nada más, lo demás para los tontos humanos.
Cuatro personas lo rodean, dos mujeres, bajas, una rubia y otra castaña, y dos hombres, uno también rubio y otro castaño, seguramente elementos, dos del tiempo y dimensiones y otro del agua y además una del rayo. Él rubio huele a metal y a lirio mi flor favorita, el olor a metal lo delata como dios, no hay duda, y el otro chico castaño huele a nenúfares por lo que supongo que es de alguna tribu del agua, lo que encaja que sea el elemento del agua. La mayoría de los elementos, se suelen dar en tribus o mundos en los que ese elemento es considerado sagrado o que simplemente están familiarizados con él.
Mark, al parecer, era un elemento también el de la oscuridad, nada raro ya que él es un semi-demonio, y lo habrán puesto de tutor de los elementos. Suspiré aliviada al saber que el motivo de su presencia aquí era otro y no porque yo estuviera aquí, me vuelvo y me pongo en marcha al hotel cuando me llega el aroma a un demonio Isabo, vuelvo a mirar a Mark pero está en metido en sus pensamientos y no se da cuenta de la aproximación del demonio. Supongo que por esta vez lo cubriré, rodeo la zona en la que están y me encaro al Isabo.
Sus grandes puños,  las alas desgarbadas y pequeño cuerpo, le conferían una combinación desastrosa, simplemente para derrotarlo tengo q hacerle perder el equilibrio y cortarle las alas y la cabeza.
Llevo a cabo mi plan y se cumple exitosamente, limpio mi katana Shadow de sangre negra entonces percibo una presencia detrás de mí, no puedo creerlo estaba tan metida en mis pensamientos que no me había dado cuenta de que alguien estaba cerca. Cubro mi cara con una braga de cuello elástica que se me pega a la piel antes de girarme lentamente para encararme al guardián.
Saco un kunai y me pongo a la defensiva, la chica me observa tranquila, sin previo aviso se abalanza sobre mí. Bajo su capa de guardián, sale una niebla negra, un elemento oscuro, la mayoría de los elementos oscuros suelen perder el control si no se les enseña a controlar su oscuridad, son criaturas inestables.
La empujo con el pie y esta cae rodando en la nieve, pero ella no se rinde, vuelve a saltar sobre mí pero la esquivo rodando sobre la hierba helada, me pongo de pie sin ninguna dificultad, me coloco detrás suya y le golpeo en la cabeza, dejándola K.O.
Oigo a los elementos cada vez más cerca, pero antes de irme no puedo resistirme a saber quién es, le bajo la capucha y me encuentro a una chica de cabello castaño oscuro y piel blanca como la nieve sobre la que estaba tirada.
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Me encuentro entumecida en el suelo, me he vuelto a caer de la cama me intento desliar de las sabanas que me aprisionan, pero el lio están grande que apenas me puedo mover me giro para pedirle ayuda a Nía pero es inútil no está, habrá salido, pienso. Me quedo así, en el suelo, entonces vuelvo a oírlo, últimamente estoy empezando a oír voces, no sé de donde provienen, al principio creía que  era solo parte de mi imaginación pero desde que tuve ese sueño… no sé si me estoy volviendo loca o es real lo que oigo. Unos minutos después oigo unos pasos acercándose a la habitación, debe ser Nía.
-          Nanda to? ¿Qué te ha pasado?-Nía parece sorprendida, al parecer ha salido a dar una vuelta ya que todavía tiene algunos copos de nieve en el pelo que no se han derretido. A veces Nía dice palabras raras pero ya me estoy acostumbrando.
-          ¿Me hechas una ayudita por fa?
Nía con toda la tranquilidad del mundo, me levanto y cogió de un extremo suelto y tiró, empecé a dar vueltas como una peonza hasta que caí de culo al suelo.
-¡¡Oye eso ha dolido!!
-Jajaja, el pequeño gusanito se convirtió en mariposa, bakaa-una sonrisa socarrona se dibujo en su bello pero impenetrable rostro- anda vístete que ya son las ocho y a las ocho y cuarto tenemos que ir a divertirnos a la nieve.
-Vale, vale.
Me pongo unos pantalones de pana azules con un jersey de cuello alto azul celeste y un abrigo corto negro con un estampado de diferentes colores del arco iris salpicado como manchas de pintura y unas botas altas negras. Me vuelvo y veo a Nía sentada en la cama observando lo que parece ser una fotografía arrugada desde donde estoy no puedo ver  quienes salen en la foto. Cuando Nía se da cuenta de que la estoy observando, se guarda rápidamente la foto en el bolsillo del pantalón y se levanta tensa.
-Nos vamos-Nía no sonríe mientras lo dice parece que le observara no le ha hecho demasiada gracia.
-Ok.
                                                               ****
Después de que los profesores calmaran al resto de nuestros compañeros, emocionados por la excursión, salimos del hotel, las pijas repelentes iban dando grititos de alegría, y los chicos iban disparados casi metiéndoles prisa a los profesores para llegar cuanto antes a las pistas. Me vuelvo y veo a Nía mirando el paisaje con preocupación, o quizá será otra cosa, Nía es muy difícil de interpretar, lleva así desde que llegaron Marry y ella a la recepción. Parece no querer hablar, intento no meterme en problemas pero es que Nía es tan misteriosa que cualquier cambio que experimente su faceta neutra  hace que  me entre curiosidad.
-María baja de las nubes o te tropezaras- me advierte Lai, que al mismo tiempo mira hacia la dirección en que está Nía después de suspirar me mira-Por más que la mires no vas a hacer que se le pase…lo que sea que le está pasando por la mente, porque la verdad no tengo ni idea en que piensa esta chica.
-Déjala, tranquila ya vendrá con nosotras cuando ella quiera.
-Ya lo sé…
….
No tardamos en llegar a las pistas y menos en dispersarnos, a lo primero que fuimos fue a dar clases de esquí, Marry y Nía se adelantaron a las pistas porque ellas ya sabían esquiar. Después de practicar un poco fuimos a las pistas y entonces vimos a Marry a lo lejos, como decirlo, no parecía demasiado estable. A diferencia de Marry, Nía se deslizaba con agilidad, no parecía tener problemas. Nía y Marry se desviaron de la pista y se metieron por una especie de rampa en la que abundaban arboles. Después de dar lo básico para esquiar nos pusimos en marcha y  seguimos el camino que Marry y Nía habían continuado, después de un cuarto de hora esquiando avistamos a Marry.
-¡¡¡Maaaaaaaaaaaaaarryyyyyyyyyyy!!!- le grité y esta se giro pero a unos pocos metros de ella había un árbol- ¡¡Cuidaadoo!!- ella me miro extrañada y miro para adelante pero era demasiado tarde y se estampo contra el árbol.
Bajamos todas rápidamente hasta donde estaba Marry, esta se encontraba un poco aturdida y le sangraba la nariz pero por lo demás parecía que Marry estaba hecha de hierro porque no parecía que se hubiera roto nada con el fuerte impacto que había sufrido al chocarse con el árbol.  Nía apareció poco después que al ver que Marry no había bajado se preocupo y subió para ver que pasaba. Juntas llevamos ha Marry al lugar de reunión un café no muy lejos de la pista de esquí en la que estábamos y la dejamos allí para que se recuperase de paso aprovechamos y nos tomamos todas un chocolate caliente porque estábamos heladas.
Cuando Marry estuvo mejor salimos del café donde estaba la mayoría de nuestra clase, parecían que simplemente estaban conversando pero tuve un idea mientras April, Nan, Marry y Lai conversaban hice  una bola de nieve y se la tire a Nía la cual esquivo con una agilidad felina a pesar de que en ese momento tenía los ojos cerrados y por error impacto en la cara de “la pija Controladora”.
Después de este percance se inició una guerra entre los pijos y los normales, ambos grupos nos construimos nuestras murallas desde las que tirábamos las bolas de nieve. Fue genial, aunque los profesores acabaron por aguarnos la pelea de bolas de nieve.
                                                                   ****
Al terminar de comer, las chicas tenían hora libre con lo cual se vinieron conmigo a mi último ensayo antes de competir mañana contra la orquesta de cuidad Azulejo. Voy absorta en mis pensamientos, solo llego a oír el crujido de la nieve con cada paso que doy hasta que Clare una de las flautistas me abraza eufóricamente.
-¡¡Llegaste!! ¡Nuestra estrella llegó! Ahora podemos empezar el ensayo y prepararnos para darles una paliza a los engreídos de ciudad Azulejo ¡Yuhú!- su eterna sonrisa me fastidiaba un tanto pero era muy buena humana.
-Vale, vale pero espera a que me ponga los patines…
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Acabamos totalmente agotados del entrenamiento, aun tenemos el interrogante de quien dejo K.O a la loca de remate de Luna. Mark está apoyado en un árbol ido, Verónica se estaba haciendo la manicura, Lyam como siempre leía un libro puede que sea el mejor amigo de Mark pero no se parecen en nada, eso incluye la raza Lyam es un Dios y Mark un guardián, la loca está completamente ida y Tomás se fue a las pistas en cuanto el entrenamiento acabó.
Mark es un buen maestro además de estar tan bueno, estar en sus clases es estar en la gloria pero desde hace unos días Mark está un tanto perturbado, desde lo de la playa…
La pista de hielo está llena de músicos preparándose para la batalla de mañana también hay bailarinas acostumbrándose a los patines de hielo, parece que ha llegado alguien importante porque la mayoría de músicos dejan lo que están haciendo y van a recibir a esa persona. La curiosidad me mueve a ver quién es, me quedo pasmada al ver al grupo de chicas de la playa y una chica de cabello negro, bastante guapa pero la cuestión es ¿Qué hacen aquí? Y ¿Por qué Mark se perturbó al verlas?
Miro a Mark pero este sigue ido mirando hacia el bosque, no parecía importarle lo que pasaba en la pista de hielo así que me relajé, seguí observando a las chicas pero la única que hizo algo interesante fue la del cabello negro, la guapa pero su belleza es totalmente contraria a la de Verónica, ella es más oscura y su aura es misteriosa, está patina con soltura pero cuando empieza a tocar su violín…los ojos de Mark se clavan en ella, reconozco que la chica toca que te cagas pero la mirada de Mark me preocupa, tiene un brillo en los ojos que no se lo había visto jamás su cuerpo se ha tensado tanto que arranca la corteza del árbol en el que está apoyado.
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Mi cerebro no para de chillarme que ella está muerta, que esto no es posible pero mi corazón late tan fuerte que apenas le oigo. Es tal y como me la imaginaba de adolescente tan brillante, tan bella apenas puedo mantenerme quieto quiero reunirme con ella susurrarle al oído que no tiene nada que temer que yo la protegeré pero si lo hago temo que se desvanezca y esta vez para siempre.
Cuando termina el ensayo me parece que ha pasado una eternidad, ella cansada se va a sentar a los bancos de afuera voy bajando la colina despacio sin apartar la vista de ella. Ya estoy a nada más que un metro de ella cuando me mira… pero no con los ojos que yo recordaba llenos de dulzura sino fríos, sin emoción alguna, eso me dejo helado.
-Nía….
-Sí, ese es mi nombre pero ¿quién eres tú?- su voz se mostro neutra.
-Mark, no me recuerdas éramos amigos en la infancia…
-No te recuerdo…. Hayashi…….-la otra palabra la susurro tan bajo que al principio no lo entendí, es nuestro código cuando queríamos reunirnos, ella estaba haciéndose la loca pero ¿Por qué?
-Ya veo…-y me marché de ese lugar, tenía que pensar, pasé de mis compañeros y me perdí en el bosque.

Deje dormida a Marry  y me escabullí por la ventana, la noche era oscura para un humano, pero para mí no me supone ningún riesgo y tampoco me dificulta el encontrarle, lo observo oculta un rato, él está en mitad de una llanura la poca de luna que hoy se digna a aparecer, le baña el rostro moreno y hace que sus ojos dorados brillen semejantes a los de un lobo, salgo de las sombras y me apoyo en el árbol, en cuestión de segundos nuestros ojos se encuentran y solo pregunta…
-¿Por qué?
-Saa na- no puedo decirle la verdadera razón.
En sus ojos se da a entender que ya esperaba esa respuesta, después de todo me conoce bien o quizás conocía ya que “supuestamente” estoy muerta.
-Te aseguro que tengo mis razones, asi que lo siento pero esto no puede salir de aquí- me mira sorprendido y entonces comprende lo que voy a hacer. Me coloco delante de él rápidamente ni siquiera le da tiempo a reaccionar, coloco mis dedos sobre su boca y susurro- Silence, Nía.
-¿ Que has hecho, N……!!?- su cara se lleno de dolor al intentar pronunciar mi nombre, esto es lo que hace este pacto, le prohíbe a la persona que lo lleva decir todo lo relacionado con esa palabra, en este caso el no puede hablar sobre mí.
-Lo siento, pero es por el bien de Lyra, si llega a saber que estoy viva vendrá a por mí y eso puede llegar a que la maten, esto también va a por ti aléjate de mí si no quieres acabar muerto igual que ellos…
-¡Espera! ¡Ni….!- desaparezco antes de que pueda decirlo, “ Tu no tienes la culpa” eso es verdad pero por otra parte…Prefiero no pensarlo más.
-Eso fue muy rápido Nía- su risa socarrona resonó en la noche mientras volvía al hotel.
-Esto no te incumbe Kira, así que no metas tus narices en mis asuntos porque si lo haces ya sabes lo que te espera.
-Mi deber es el de vigilarte y en cuanto al castigo al que te refieres…mejor me callo ¿no?-dicho esto se calló tal y como dijo.
-Estoy haciendo lo correcto, verdad, ¿oni-sama?- miro al cielo estrellado pero como es de esperar un muerto no puede responder.

Diccionariioo:
Hayashi=Bosque

jueves, 29 de marzo de 2012

Capítulo 4


Me despierto agitada tras la pesadilla de siempre, estoy empapada de sudor, no se oye ni un alma en mi casa así que doy por supuesto de que ya se han retirado, me siento en la cama con pesadez y miro el calendario, dos hojas pasan y se ve la fecha, quedan dos meses todavía, todavía me queda tiempo para planear algo.
Me pongo las zapatillas con resignación y me dirijo a la ducha, me quito la ropa y la tiro de forma que queda esparcida entre el retrete y el lavabo lejos de la ducha. No me molesto en girar la manecilla de manera que saliera agua caliente, no siento nada así para que gastar energía, pienso.
Un chorro de agua cae sobre mí, mientras imagino la sensación que causaría en mi cuerpo si sintiera frio o calor, en cuestión de segundos un escalofrío(o eso creo) me recorre la columna, algo anda mal, no sé que es pero algo no está como siempre de eso estoy segura, algo esta desequilibrando  mi bonito pueblo.
Salgo de la ducha y me miro al espejo, las curvas de mi cuerpo están bastante pronunciadas, mis largas y delgadas piernas muestran alguna que otra cicatriz, pero ninguna demasiado grande, me doy la vuelta y veo los 12 castigos en mi espalda ya curados pero que habían dejado marca, 12 grandes cicatrices que recorren mi espalda.
Invoco al fuego y por unos instantes me recorre el cabello de forma que queda seco al instante, recojo el arrugado pijama del suelo y me envuelvo en una toalla. Salgo del cuarto de baño y ando dando traspiés por el pasillo debido a que tengo los pies mojados y me resbalo hasta mi habitación. Allí miro la hora y veo que son casi las doce, entonces recuerdo que había quedado a las doce con María y  Marry para que vinieran a recogerme para luego ir a la playa después de todo había que aprovechar el poco tiempo que quedaba de calor.
 Me pongo mi vestido blanco a toda prisa, mis chanclas y cojo como puedo el bolso y la pamela antes de bajar a toda prisa sin desayunar siquiera al jardín para abrir la verja a las chicas que ya estaban ahí esperándome.
-Hola- me dicen las dos a la vez.
-Buenas
-¿Bueno nos vamos ya? Deben estar esperándonos- María una persona bastante puntual,
  parecía estar algo nerviosa por el hecho de llegar tarde.
-Vamos no pasa nada ni que nos fueran a comer por llegar tarde además, ellas también suelen llegar tarde- dice Marry ella siempre va a su aire.
-Además que no puede haber de 80 pasos de mi casa a la playa- rio sin saber el por qué y de ese modo María se relaja, me reído, pienso sorprendida pero de repente recuerdo que eso solo ha sido un reflejo y que eso no ha sido mi verdadera risa.
-¡Venga averigüémoslo!- dice Marry ilusionada.-1, 2, 3,4….79 ¡Ya estamos es verdad, hay 79 pasos!- María y yo nos reímos.
Logramos ver a tres siluetas Nan, April y Lai , esta ultima también es nueva, es de lo mas graciosa, están poniendo la sombrilla, la cual se cae cada dos por tres, esas deben ser, pienso.
Las chicas de inmediato bajan corriendo para reunirse con las demás pero yo me quedo aquí quieta disfrutando la sensación que me provoca la brisa marina al rozarme la piel, cierro los ojos e inspiro el aire salado, doy un paso y percibo un nuevo olor, a vainilla y tomillo, ese olor me trae recuerdos, su cara de niño ruborizada y sus dulces ojos dorados clavados en mi, recuerdo el contacto de su piel contra la mía antes de vernos por última vez ha pasado tanto tiempo desde que no lo veo, mi primer amor, hace 6 años de aquello.
Mi cuerpo se paraliza al sentirlo lejos de mí, pero demasiado cerca para mi gusto, acaba de llegar a la playa esta en las escaleras paralelas a las que estoy yo.
Se encuentra por lo menos a 20 m de mi, bajo atropelladamente las escaleras, no me tope de bruces con el suelo de milagro y corrí en dirección a las chicas.
Nerviosa solté de cualquier manera el bolso y me quite el vestido, dejándolo tirado en la arena, no tarde en llegar al agua y sumergirme para apaciguar mi nerviosismo.
                                                                         ****
Siempre que huyo de algo, más bien de alguien acabo en este pueblo, hace tiempo que no venia por aquí, pero esto me trae recuerdos dolorosos que no quiero desenterrar ahora que había empezado a olvidar.
Reina se encuentra detrás mía se que me ha seguido, la ignoro y sigo andando cuando pasamos al lado del bar Lirio, recuerdo su bebida favorita, batido tropical, nos solíamos meter el uno con el otro porque a mí no me gustaba el tropical y ella odiaba la vainilla.
Me quedo mirando el cristal, en el cristal aparece la imagen de los dos ella con 8 años y yo con 10, nos estamos metiendo como siempre el uno con el otro hasta que por alguna razón que no entiendo ni siquiera ahora, en sus ojos negros aparece un símbolo, coge el papel y escribe la siguiente frase en idioma demoniaco:
                                   “El alma eterna, decidirá cuándo será el fin”
Suspiro, ella siempre fue especial  pero aquello se salió de normal y que digamos ninguno de los dos fue siempre normal.

-Mark…..- Reina parece preocupada, es uno de los elementos, está en práctica yo soy su mentor, ella tiene un año menos que yo, su cabello caoba a capas y corto está recogido en una coleta, va vestida con unos vaqueros ajustados y una camiseta de tirantes, es bastante baja no me llega al hombro medirá 1.55 y poco, se que esta colada por mi, ni intenta disimularlo pero yo, que se le puede decir, todos mis intentos de olvidarla han ido ha fracaso soy fiel a una chica muerta y Reina lo sabe.
-¿Que quieres? Vete a casa anda, quiero estar solo…-dicho esto corro en dirección a la playa, sé que no se dará por vencida así de fácil pero necesito por lo menos unos segundos.
Cuando llego a las escaleras, unas chicas juegan en la orilla, me llega el tímido perfume de rosas, aspiro con fuerza, cierro los ojos  e evoco su imagen una chica bastante alta para tener ocho años, cabello azabache y ojos negros como la misma oscuridad aunque reluce con esplendor.
Me vuelvo y veo algo que me deja totalmente descolocado una chica de cabello azabache, baja corriendo por las escaleras, la sigo con la mirada hasta que llega a las demás chicas y deja las cosas en la arena de forma atropellada y se zambulle en el agua.
Parpadeo varias veces de forma brusca pero la estela que ha dejado la chica en el agua tras zambullirse no se va, además sus cosas siguen en la arena, dispersas. Era su viva imagen tanto que quería  zambullirme junto a ella y sacarla a rastras del mar, para poder contemplar su bella cara.
Me agarro con fuerza a la barandilla hasta tal punto que empieza a agrietarse la vieja madera.
-Mark, tranquilo vas a romper la barandilla- Reina está detrás de mía se mueve nerviosa buscando a alguien que nos haya oído, por suerte las únicas personas de la zona son las chicas y están demasiado lejos para oírnos.
La tensión de mi cuerpo es tal que pegué un salto al oír sonar mi móvil, Paradise de Coldplay resonó por la casi deshabitada playa. Mi madre, resoplo de manera exagerada para librarme un poco de la tensión antes de coger el móvil.
-Mark, ¿dónde estás?,  bueno da igual deja lo que estés haciendo y ve al mundo Joker, tres demonios de nivel S nos están dando guerra, y nada de peros te quiero aquí ¡ya!- La voz de mi madre acelerada y el hecho de que colgó sin esperar una respuesta o queja, me indicó que iba en serio, después del incidente de hace 6 años, nos hemos quedado con menos de la mitad de la familia.
Me vuelvo a Reina, y me giro de nuevo para contemplar por última vez las interminables aguas en las que se había sumergido aquella joven que se parecía tanto a la chica de la que me enamoré con 7 años y que se supone que debería estar bajo la helada tierra de Icicle, el pueblo donde viven los pocos familiares que le quedan.
Observo por el rabillo del ojo a Reina que me mira impaciente, mejor me guardo este secreto para mí, pienso.
-Vamos Reina, nos esperan el mundo Joker.
                                                                       ****
En cuanto dejo de sentir su presencia en la superficie emerjo indecisa, sí, se ha ido él y la chica que la acompañaba, menos mal realmente no quiero volver a la familia no quiero involucrar a nadie más y menos provocar una guerra.
Salgo del agua arrastrando las piernas con pesadez y me dirijo hacia las chicas que están echando una partida de cartas.
-Oye, ni hola ni nada ¿no? Directa al agua- April me mira pidiendo una explicación que no le voy a dar.
-Al menos podías poner tus cosas bien y no soltarlas de cualquier manera- dijo María, al ver que le lanzaba una mirada de indiferencia y me ponía a recoger las cosas, solto un suspiro más bien exagerado.
-Desde cuando os habéis convertido en mi madre, por dios- dije para resaltar que me estaban empezando a molestar.
-O venga haya paz vale, Nía ayúdame  a jugar que no le  he pillado el tranquillo muy bien a esto, y estoy perdiendo, jajaja –dijo Lai, para intentar bajas los humos.
Sonrió fugazmente y me dispongo detrás suya , tiene sus cabellos castaños  cogidos en dos simples coletas y lleva puesto un bikini azul.
-¡Comete esta! muajajjjajajjajaja- dijo María mientras lanzaba un par de cartas.
-De eso nada, mira esto- respondió Marry, realmente pasaban de ser unas madres regañinas a una crías en cuestión de segundos.
Realmente me recuerdan a mi inocencia y la de mis hermanos antes de convertirnos en guerreros, antes de dejar de llorar….
…antes de cruzar la puerta hacia la oscuridad.
                                                                   *****
Hace tiempo que no pasaba una tarde tan tranquila, ni demonios ni más persona rondándome. Después de que me dejaran en mi casa sobre las nueve, me di una ducha y salí de mi casa.
El exterior me recibió con un fuerte viento que traía consigo el dulce olor del prado de delante de mi casa. Me encamino con tranquilidad hacia el bosque donde miles de ojos me observan y esperan. Sasha, mi tigresa no aguanta más y se lanza a por mi, tirándome al suelo y dejándome la cara perdida de babas, aunque estoy tan acostumbrada a sus locos saludos que ya no le doy importancia alguna. Dark, mi pantera de acerca a mí al igual que White una de mis muchas y muchos lobos, estos se acercan sin prisas y cautelosamente, la más cariñosa aparte de Sasha es Ari mi tarántula, todos estos animales me han elegido a mí como yo los he elegido a ellos, ahora son mi familia.
Me siento en la vieja mesa de madera enfrente de la pequeña cabaña de armas, y mis animales empiezan a rodearme lentamente.
-No creen que hace una bonita noche, mis niños- el gruñido de Dark y los aullidos de los lobos confirmaron mi respuesta.
-Tú también lo crees , pequeño espectro maligno- dije, instantes después mi guadaña se materializo en la mesa detrás mía junto a la calavera que colgaba de ella. Aparecieron dos luces rojas dentro de los ojos de la calavera e instantes de después la calavera soltó una irónica y fuerte risotada.
-Ni lo dudes enana, ¿son ya las doce?, estoy impaciente, ¿a quién cortaremos la cabeza hoy?- si tuviera la calavera músculos y piel seguramente estaría haciendo la típica mueca de asesina retorcida.
-100 personas, mundo Craw, ¿quieres algún dato más?
-No, vamos a matarlo ya- las dos reímos, después de todo mi parte retorcida es gracias a ella, gracias a la Reina Suprema de los Demonios, a aquella a quien un día envidió el mismísimo Satanás, Kira la reina de los demonios.