Me remuevo debajo de las sabanas y
mantas, agobiada por el peso. Abro los ojos lentamente esperando encontrarme
con mis sábanas blancas pero no es así, entonces recuerdo: estamos de
excursión con el colegio en la montaña Clown. Me quedo quieta debajo de las sábanas
escuchando atentamente, en el hotel solo de oyen los ronquidos y respiración de
los humanos que lo habitan. Aumento el radio de audición y percibo el leve
ruido de espadas chocando, y jadeos de gente entrenando, serían ellos, maldita
sea, ¿por qué siempre están donde yo voy?, si me descubren será su fin.
Un fuerte estruendo cerca mío me
desconcentra y me obligo a mirar qué pasa, y cómo no, me encuentro a mi
compañera de habitación Marry tirada en el suelo, sigue durmiendo
tranquilamente espatarrada con media manta enrollada en la parte inferior del
cuerpo, aunque no durará demasiado, Marry es como un reloj, en cuanto den las 8
se despertará. No pierdo el tiempo, cruzo la pequeña pero acogedora habitación
de hotel y me dispongo a vestirme. Me visto un jersey crema, una sudadera
blanca, unos vaqueros y unas botas altas de color crema y salgo corriendo
silenciosamente de la habitación.
Me muevo con agilidad y atravieso el
pasillo en un cerrar y abrir de ojos humanos, me convierto en una sombra al
llegar a recepción, observo que detrás de una mesa duerme una
abuela de 70 años en la mecedora, que cruje de vieja cada
vez que se mueve lo más mínimo su ocupante. Las manos de la anciana, arrugadas por la edad
están entrelazadas en su vientre, tiemblan, por lo que se puede deducir que
tiene artrosis. A su lado descansa el bastón; debe ser la madre de la
humana tan agradable que nos recibió ayer en la recepción.
Recorro la estancia de sombra en
sombra, el hotel es acogedor, la manera en que combinan cuadros de paisajes, sofás
crema y objetos muy variados de madera le da un aire hogareño además de la esencia de
pino refrescante que flotaba por el aire. Salgo afuera, donde me espera un pequeño camino
cubierto de nieve que lleva a las pistas de esquí y snowboard, este camino está
rodeado por un denso bosque de pinos y encinas. A lo lejos puedo escucharlos,
así que me pongo en camino, necesito saber si me han encontrado o están aquí por
otro motivo, espero que sea lo segundo. Me muevo con rapidez de árbol en
árbol ya que si me muevo por tierra, me delataré con el rastro y más vale
prevenir.
Cuando llego a donde están, activo
el anima-rubentis en forma de pendiente que tengo en la parte superior de mi
oreja, ocultando así mí presencia me escondo entre las ramas del pino más
cercano. No tarda en llegarme su aroma a vainilla y tomillo, después de la
primera visita que me hizo en la playa, celestial dijo que le echaba de menos e
igual que a todos los demás, echaba de menos a mi familia, pero eso es una
estupidez, vale que me encapriche con unas humanas pero echar de menos algo que
está más seguro sin mí no lo creo, porque yo no tengo sentimientos positivos,
solo sufro, y me pongo melancólica nada más, lo demás para los tontos humanos.
Cuatro personas lo rodean, dos
mujeres, bajas, una rubia y otra castaña, y dos hombres, uno también rubio y
otro castaño, seguramente elementos, dos del tiempo y dimensiones y otro del
agua y además una del rayo. Él rubio huele a metal y a lirio mi flor favorita,
el olor a metal lo delata como dios, no hay duda, y el otro chico castaño huele
a nenúfares por lo que supongo que es de alguna tribu del agua, lo que encaja
que sea el elemento del agua. La mayoría de los elementos, se suelen dar en
tribus o mundos en los que ese elemento es considerado sagrado o que
simplemente están familiarizados con él.
Mark, al parecer, era un elemento
también el de la oscuridad, nada raro ya que él es un semi-demonio, y lo habrán
puesto de tutor de los elementos. Suspiré aliviada al saber que el motivo de su
presencia aquí era otro y no porque yo estuviera aquí, me vuelvo y me pongo en
marcha al hotel cuando me llega el aroma a un demonio Isabo, vuelvo a mirar a
Mark pero está en metido en sus pensamientos y no se da cuenta de la
aproximación del demonio. Supongo que por esta vez lo cubriré, rodeo la zona en
la que están y me encaro al Isabo.
Sus grandes puños, las alas desgarbadas y pequeño cuerpo, le
conferían una combinación desastrosa, simplemente para derrotarlo tengo q
hacerle perder el equilibrio y cortarle las alas y la cabeza.
Llevo a cabo mi plan y se cumple
exitosamente, limpio mi katana Shadow de sangre negra entonces percibo una
presencia detrás de mí, no puedo creerlo estaba tan metida en mis pensamientos
que no me había dado cuenta de que alguien estaba cerca. Cubro mi cara con una
braga de cuello elástica que se me pega a la piel antes de girarme lentamente
para encararme al guardián.
Saco un kunai y me pongo a la
defensiva, la chica me observa tranquila, sin previo aviso se abalanza sobre
mí. Bajo su capa de guardián, sale una niebla negra, un elemento oscuro, la
mayoría de los elementos oscuros suelen perder el control si no se les enseña a
controlar su oscuridad, son criaturas inestables.
La empujo con el pie y esta cae
rodando en la nieve, pero ella no se rinde, vuelve a saltar sobre mí pero la
esquivo rodando sobre la hierba helada, me pongo de pie sin ninguna dificultad,
me coloco detrás suya y le golpeo en la cabeza, dejándola K.O.
Oigo a los elementos cada vez más
cerca, pero antes de irme no puedo resistirme a saber quién es, le bajo la
capucha y me encuentro a una chica de cabello castaño oscuro y piel blanca como
la nieve sobre la que estaba tirada.
****
Me encuentro entumecida en el
suelo, me he vuelto a caer de la cama me intento desliar de las sabanas que me
aprisionan, pero el lio están grande que apenas me puedo mover me giro para
pedirle ayuda a Nía pero es inútil no está, habrá salido, pienso. Me quedo así,
en el suelo, entonces vuelvo a oírlo, últimamente estoy empezando a oír voces,
no sé de donde provienen, al principio creía que era solo parte de mi imaginación pero desde
que tuve ese sueño… no sé si me estoy volviendo loca o es real lo que oigo.
Unos minutos después oigo unos pasos acercándose a la habitación, debe ser Nía.
-
Nanda to? ¿Qué te ha pasado?-Nía parece
sorprendida, al parecer ha salido a dar una vuelta ya que todavía tiene algunos
copos de nieve en el pelo que no se han derretido. A veces Nía dice palabras
raras pero ya me estoy acostumbrando.
-
¿Me hechas una ayudita por fa?
Nía con toda la tranquilidad del
mundo, me levanto y cogió de un extremo suelto y tiró, empecé a dar vueltas
como una peonza hasta que caí de culo al suelo.
-¡¡Oye eso ha dolido!!
-Jajaja, el pequeño gusanito se
convirtió en mariposa, bakaa-una sonrisa socarrona se dibujo en su bello pero
impenetrable rostro- anda vístete que ya son las ocho y a las ocho y cuarto
tenemos que ir a divertirnos a la nieve.
-Vale, vale.
Me pongo unos pantalones de pana
azules con un jersey de cuello alto azul celeste y un abrigo corto negro con un
estampado de diferentes colores del arco iris salpicado como manchas de pintura
y unas botas altas negras. Me vuelvo y veo a Nía sentada en la cama observando
lo que parece ser una fotografía arrugada desde donde estoy no puedo ver quienes salen en la foto. Cuando Nía se da
cuenta de que la estoy observando, se guarda rápidamente la foto en el bolsillo
del pantalón y se levanta tensa.
-Nos vamos-Nía no sonríe mientras
lo dice parece que le observara no le ha hecho demasiada gracia.
-Ok.
****
Después de que los profesores
calmaran al resto de nuestros compañeros, emocionados por la excursión, salimos
del hotel, las pijas repelentes iban dando grititos de alegría, y los chicos
iban disparados casi metiéndoles prisa a los profesores para llegar cuanto
antes a las pistas. Me vuelvo y veo a Nía mirando el paisaje con preocupación,
o quizá será otra cosa, Nía es muy difícil de interpretar, lleva así desde que
llegaron Marry y ella a la recepción. Parece no querer hablar, intento no
meterme en problemas pero es que Nía es tan misteriosa que cualquier cambio que
experimente su faceta neutra hace
que me entre curiosidad.
-María baja de las nubes o te
tropezaras- me advierte Lai, que al mismo tiempo mira hacia la dirección en que
está Nía después de suspirar me mira-Por más que la mires no vas a hacer que se
le pase…lo que sea que le está pasando por la mente, porque la verdad no tengo
ni idea en que piensa esta chica.
-Déjala, tranquila ya vendrá con
nosotras cuando ella quiera.
-Ya lo sé…
….
No tardamos en llegar a las pistas y menos en dispersarnos, a lo
primero que fuimos fue a dar clases de esquí, Marry y Nía se adelantaron a las
pistas porque ellas ya sabían esquiar. Después de practicar un poco fuimos a
las pistas y entonces vimos a Marry a lo lejos, como decirlo, no parecía
demasiado estable. A diferencia de Marry, Nía se deslizaba con agilidad, no
parecía tener problemas. Nía y Marry se desviaron de la pista y se metieron por
una especie de rampa en la que abundaban arboles. Después de dar lo básico para
esquiar nos pusimos en marcha y seguimos el camino que Marry y Nía habían
continuado, después de un cuarto de hora esquiando avistamos a Marry.
-¡¡¡Maaaaaaaaaaaaaarryyyyyyyyyyy!!!- le grité y esta se giro pero
a unos pocos metros de ella había un árbol- ¡¡Cuidaadoo!!- ella me miro
extrañada y miro para adelante pero era demasiado tarde y se estampo contra el
árbol.
Bajamos todas rápidamente hasta donde estaba Marry, esta se
encontraba un poco aturdida y le sangraba la nariz pero por lo demás parecía
que Marry estaba hecha de hierro porque no parecía que se hubiera roto nada con
el fuerte impacto que había sufrido al chocarse con el árbol. Nía
apareció poco después que al ver que Marry no había bajado se preocupo y subió
para ver que pasaba. Juntas llevamos ha Marry al lugar de reunión un café no
muy lejos de la pista de esquí en la que estábamos y la dejamos allí para que
se recuperase de paso aprovechamos y nos tomamos todas un chocolate caliente
porque estábamos heladas.
Cuando Marry estuvo mejor salimos del café donde estaba la mayoría
de nuestra clase, parecían que simplemente estaban conversando pero tuve un
idea mientras April, Nan, Marry y Lai conversaban hice una bola de nieve
y se la tire a Nía la cual esquivo con una agilidad felina a pesar de que en
ese momento tenía los ojos cerrados y por error impacto en la cara de “la pija
Controladora”.
Después de este percance se inició una guerra entre los pijos y
los normales, ambos grupos nos construimos nuestras murallas desde las que
tirábamos las bolas de nieve. Fue genial, aunque los profesores acabaron por aguarnos
la pelea de bolas de nieve.
****
Al
terminar de comer, las chicas tenían hora libre con lo cual se vinieron conmigo
a mi último ensayo antes de competir mañana contra la orquesta de cuidad
Azulejo. Voy absorta en mis pensamientos, solo llego a oír el crujido de la
nieve con cada paso que doy hasta que Clare una de las flautistas me abraza
eufóricamente.
-¡¡Llegaste!!
¡Nuestra estrella llegó! Ahora podemos empezar el ensayo y prepararnos para
darles una paliza a los engreídos de ciudad Azulejo ¡Yuhú!- su eterna sonrisa
me fastidiaba un tanto pero era muy buena humana.
-Vale,
vale pero espera a que me ponga los patines…
*******
Acabamos
totalmente agotados del entrenamiento, aun tenemos el interrogante de quien
dejo K.O a la loca de remate de Luna. Mark está apoyado en un árbol ido,
Verónica se estaba haciendo la manicura, Lyam como siempre leía un libro puede
que sea el mejor amigo de Mark pero no se parecen en nada, eso incluye la raza
Lyam es un Dios y Mark un guardián, la loca está completamente ida y Tomás se
fue a las pistas en cuanto el entrenamiento acabó.
Mark
es un buen maestro además de estar tan bueno, estar en sus clases es estar en
la gloria pero desde hace unos días Mark está un tanto perturbado, desde lo de
la playa…
La
pista de hielo está llena de músicos preparándose para la batalla de mañana
también hay bailarinas acostumbrándose a los patines de hielo, parece que ha
llegado alguien importante porque la mayoría de músicos dejan lo que están
haciendo y van a recibir a esa persona. La curiosidad me mueve a ver quién es,
me quedo pasmada al ver al grupo de chicas de la playa y una chica de cabello
negro, bastante guapa pero la cuestión es ¿Qué hacen aquí? Y ¿Por qué Mark se
perturbó al verlas?
Miro
a Mark pero este sigue ido mirando hacia el bosque, no parecía importarle lo
que pasaba en la pista de hielo así que me relajé, seguí observando a las
chicas pero la única que hizo algo interesante fue la del cabello negro, la
guapa pero su belleza es totalmente contraria a la de Verónica, ella es más
oscura y su aura es misteriosa, está patina con soltura pero cuando empieza a
tocar su violín…los ojos de Mark se clavan en ella, reconozco que la chica toca
que te cagas pero la mirada de Mark me preocupa, tiene un brillo en los ojos
que no se lo había visto jamás su cuerpo se ha tensado tanto que arranca la
corteza del árbol en el que está apoyado.
****
Mi cerebro no para de chillarme
que ella está muerta, que esto no es posible pero mi corazón late tan fuerte
que apenas le oigo. Es tal y como me la imaginaba de adolescente tan brillante,
tan bella apenas puedo mantenerme quieto quiero reunirme con ella susurrarle al
oído que no tiene nada que temer que yo la protegeré pero si lo hago temo que
se desvanezca y esta vez para siempre.
Cuando termina el ensayo me
parece que ha pasado una eternidad, ella cansada se va a sentar a los bancos de
afuera voy bajando la colina despacio sin apartar la vista de ella. Ya estoy a
nada más que un metro de ella cuando me mira… pero no con los ojos que yo
recordaba llenos de dulzura sino fríos, sin emoción alguna, eso me dejo helado.
-Nía….
-Sí, ese es mi nombre pero ¿quién
eres tú?- su voz se mostro neutra.
-Mark, no me recuerdas éramos
amigos en la infancia…
-No te recuerdo…. Hayashi…….-la
otra palabra la susurro tan bajo que al principio no lo entendí, es nuestro
código cuando queríamos reunirnos, ella estaba haciéndose la loca pero ¿Por
qué?
-Ya veo…-y me marché de ese
lugar, tenía que pensar, pasé de mis compañeros y me perdí en el bosque.
Deje
dormida a Marry y me escabullí por la
ventana, la noche era oscura para un humano, pero para mí no me supone ningún
riesgo y tampoco me dificulta el encontrarle, lo observo oculta un rato, él
está en mitad de una llanura la poca de luna que hoy se digna a aparecer, le
baña el rostro moreno y hace que sus ojos dorados brillen semejantes a los de
un lobo, salgo de las sombras y me apoyo en el árbol, en cuestión de segundos
nuestros ojos se encuentran y solo pregunta…
-¿Por
qué?
-Saa
na- no puedo decirle la verdadera razón.
En
sus ojos se da a entender que ya esperaba esa respuesta, después de todo me
conoce bien o quizás conocía ya que “supuestamente” estoy muerta.
-Te
aseguro que tengo mis razones, asi que lo siento pero esto no puede salir de
aquí- me mira sorprendido y entonces comprende lo que voy a hacer. Me coloco
delante de él rápidamente ni siquiera le da tiempo a reaccionar, coloco mis
dedos sobre su boca y susurro- Silence, Nía.
-¿
Que has hecho, N……!!?- su cara se lleno de dolor al intentar pronunciar mi
nombre, esto es lo que hace este pacto, le prohíbe a la persona que lo lleva
decir todo lo relacionado con esa palabra, en este caso el no puede hablar
sobre mí.
-Lo
siento, pero es por el bien de Lyra, si llega a saber que estoy viva vendrá a
por mí y eso puede llegar a que la maten, esto también va a por ti aléjate de
mí si no quieres acabar muerto igual que ellos…
-¡Espera!
¡Ni….!- desaparezco antes de que pueda decirlo, “ Tu no tienes la culpa” eso es
verdad pero por otra parte…Prefiero no pensarlo más.
-Eso fue
muy rápido Nía- su risa socarrona resonó en la noche mientras volvía al hotel.
-Esto
no te incumbe Kira, así que no metas tus narices en mis asuntos porque si lo haces
ya sabes lo que te espera.
-Mi deber
es el de vigilarte y en cuanto al castigo al que te refieres…mejor me callo ¿no?-dicho
esto se calló tal y como dijo.
-Estoy
haciendo lo correcto, verdad, ¿oni-sama?- miro al cielo estrellado pero como es
de esperar un muerto no puede responder.
Diccionariioo:
Hayashi=Bosque

