Me despierto agitada tras la
pesadilla de siempre, estoy empapada de sudor, no se oye ni un alma en mi casa
así que doy por supuesto de que ya se han retirado, me siento en la cama con
pesadez y miro el calendario, dos hojas pasan y se ve la fecha, quedan dos
meses todavía, todavía me queda tiempo para planear algo.
Me pongo las zapatillas con
resignación y me dirijo a la ducha, me quito la ropa y la tiro de forma que
queda esparcida entre el retrete y el lavabo lejos de la ducha. No me molesto
en girar la manecilla de manera que saliera agua caliente, no siento nada así
para que gastar energía, pienso.
Un chorro de agua cae sobre mí,
mientras imagino la sensación que causaría en mi cuerpo si sintiera frio o
calor, en cuestión de segundos un escalofrío(o eso creo) me recorre la columna,
algo anda mal, no sé que es pero algo no está como siempre de eso estoy segura,
algo esta desequilibrando mi bonito
pueblo.
Salgo de la ducha y me miro al
espejo, las curvas de mi cuerpo están bastante pronunciadas, mis largas y
delgadas piernas muestran alguna que otra cicatriz, pero ninguna demasiado
grande, me doy la vuelta y veo los 12 castigos en mi espalda ya curados
pero que habían dejado marca, 12 grandes cicatrices que recorren mi espalda.
Invoco al fuego y por unos
instantes me recorre el cabello de forma que queda seco al instante, recojo el
arrugado pijama del suelo y me envuelvo en una toalla. Salgo del cuarto de baño
y ando dando traspiés por el pasillo debido a que tengo los pies mojados y me resbalo
hasta mi habitación. Allí miro la hora y veo que son casi las doce, entonces
recuerdo que había quedado a las doce con María y Marry para que vinieran a recogerme para
luego ir a la playa después de todo había que aprovechar el poco tiempo que quedaba
de calor.
Me pongo mi vestido blanco a toda prisa, mis
chanclas y cojo como puedo el bolso y la pamela antes de bajar a toda prisa sin
desayunar siquiera al jardín para abrir la verja a las chicas que ya estaban
ahí esperándome.
-Hola- me dicen las dos a la vez.
-Buenas
-¿Bueno nos vamos ya? Deben estar
esperándonos- María una persona bastante puntual,
parecía estar algo nerviosa por el hecho de llegar tarde.
-Vamos no pasa nada ni que nos
fueran a comer por llegar tarde además, ellas también suelen llegar tarde- dice
Marry ella siempre va a su aire.
-Además que no puede haber de 80
pasos de mi casa a la playa- rio sin saber el por qué y de ese modo María se
relaja, me reído, pienso sorprendida pero de repente recuerdo que eso solo ha
sido un reflejo y que eso no ha sido mi verdadera risa.
-¡Venga averigüémoslo!- dice Marry
ilusionada.-1, 2, 3,4….79 ¡Ya estamos es verdad, hay 79 pasos!- María y yo nos
reímos.
Logramos ver a tres siluetas Nan,
April y Lai , esta ultima también es nueva, es de lo mas graciosa, están
poniendo la sombrilla, la cual se cae cada dos por tres, esas deben ser,
pienso.
Las chicas de inmediato bajan
corriendo para reunirse con las demás pero yo me quedo aquí quieta disfrutando
la sensación que me provoca la brisa marina al rozarme la piel, cierro los ojos
e inspiro el aire salado, doy un paso y percibo un nuevo olor, a vainilla y
tomillo, ese olor me trae recuerdos, su cara de niño ruborizada y sus dulces
ojos dorados clavados en mi, recuerdo el contacto de su piel contra la mía antes
de vernos por última vez ha pasado tanto tiempo desde que no lo veo, mi primer
amor, hace 6 años de aquello.
Mi cuerpo se paraliza al sentirlo
lejos de mí, pero demasiado cerca para mi gusto, acaba de llegar a la playa
esta en las escaleras paralelas a las que estoy yo.
Se encuentra por lo menos a 20 m de
mi, bajo atropelladamente las escaleras, no me tope de bruces con el suelo de
milagro y corrí en dirección a las chicas.
Nerviosa solté de cualquier manera
el bolso y me quite el vestido, dejándolo tirado en la arena, no tarde en
llegar al agua y sumergirme para apaciguar mi nerviosismo.
****
Siempre que huyo de algo, más bien
de alguien acabo en este pueblo, hace tiempo que no venia por aquí, pero esto
me trae recuerdos dolorosos que no quiero desenterrar ahora que había empezado
a olvidar.
Reina se encuentra detrás mía se
que me ha seguido, la ignoro y sigo andando cuando pasamos al lado del bar
Lirio, recuerdo su bebida favorita, batido tropical, nos solíamos meter el uno
con el otro porque a mí no me gustaba el tropical y ella odiaba la vainilla.
Me quedo mirando el cristal, en el
cristal aparece la imagen de los dos ella con 8 años y yo con 10, nos estamos
metiendo como siempre el uno con el otro hasta que por alguna razón que no
entiendo ni siquiera ahora, en sus ojos negros aparece un símbolo, coge el
papel y escribe la siguiente frase en idioma demoniaco:
“El alma eterna, decidirá
cuándo será el fin”
Suspiro, ella siempre fue
especial pero aquello se salió de normal
y que digamos ninguno de los dos fue siempre normal.
-Mark…..- Reina parece preocupada,
es uno de los elementos, está en práctica yo soy su mentor, ella tiene un año
menos que yo, su cabello caoba a capas y corto está recogido en una coleta, va
vestida con unos vaqueros ajustados y una camiseta de tirantes, es bastante
baja no me llega al hombro medirá 1.55 y poco, se que esta colada por mi, ni
intenta disimularlo pero yo, que se le puede decir, todos mis intentos de
olvidarla han ido ha fracaso soy fiel a una chica muerta y Reina lo sabe.
-¿Que quieres? Vete a casa anda,
quiero estar solo…-dicho esto corro en dirección a la playa, sé que no se dará
por vencida así de fácil pero necesito por lo menos unos segundos.
Cuando llego a las escaleras, unas
chicas juegan en la orilla, me llega el tímido perfume de rosas, aspiro con
fuerza, cierro los ojos e evoco su
imagen una chica bastante alta para tener ocho años, cabello azabache y ojos
negros como la misma oscuridad aunque reluce con esplendor.
Me vuelvo y veo algo que me deja
totalmente descolocado una chica de cabello azabache, baja corriendo por las
escaleras, la sigo con la mirada hasta que llega a las demás chicas y deja las
cosas en la arena de forma atropellada y se zambulle en el agua.
Parpadeo varias veces de forma
brusca pero la estela que ha dejado la chica en el agua tras zambullirse no se
va, además sus cosas siguen en la arena, dispersas. Era su viva imagen tanto
que quería zambullirme junto a ella y
sacarla a rastras del mar, para poder contemplar su bella cara.
Me agarro con fuerza a la
barandilla hasta tal punto que empieza a agrietarse la vieja madera.
-Mark, tranquilo vas a romper la
barandilla- Reina está detrás de mía se mueve nerviosa buscando a alguien que
nos haya oído, por suerte las únicas personas de la zona son las chicas y están
demasiado lejos para oírnos.
La tensión de mi cuerpo es tal que
pegué un salto al oír sonar mi móvil, Paradise de Coldplay resonó por la casi
deshabitada playa. Mi madre, resoplo de manera exagerada para librarme un poco
de la tensión antes de coger el móvil.
-Mark, ¿dónde estás?, bueno da igual deja lo que estés haciendo y
ve al mundo Joker, tres demonios de nivel S nos están dando guerra, y nada de
peros te quiero aquí ¡ya!- La voz de mi madre acelerada y el hecho de que colgó
sin esperar una respuesta o queja, me indicó que iba en serio, después del
incidente de hace 6 años, nos hemos quedado con menos de la mitad de la
familia.
Me vuelvo a Reina, y me giro de
nuevo para contemplar por última vez las interminables aguas en las que se
había sumergido aquella joven que se parecía tanto a la chica de la que me
enamoré con 7 años y que se supone que debería estar bajo la helada tierra de Icicle,
el pueblo donde viven los pocos familiares que le quedan.
Observo por el rabillo del ojo a
Reina que me mira impaciente, mejor me guardo este secreto para mí, pienso.
-Vamos Reina, nos esperan el mundo
Joker.
****
En cuanto dejo de sentir su
presencia en la superficie emerjo indecisa, sí, se ha ido él y la chica que la
acompañaba, menos mal realmente no quiero volver a la familia no quiero
involucrar a nadie más y menos provocar una guerra.
Salgo del agua arrastrando las
piernas con pesadez y me dirijo hacia las chicas que están echando una partida
de cartas.
-Oye, ni hola ni nada ¿no? Directa
al agua- April me mira pidiendo una explicación que no le voy a dar.
-Al menos podías poner tus cosas
bien y no soltarlas de cualquier manera- dijo María, al ver que le lanzaba una
mirada de indiferencia y me ponía a recoger las cosas, solto un suspiro más
bien exagerado.
-Desde cuando os habéis convertido
en mi madre, por dios- dije para resaltar que me estaban empezando a molestar.
-O venga haya paz vale, Nía
ayúdame a jugar que no le he pillado el tranquillo muy bien a esto, y
estoy perdiendo, jajaja –dijo Lai, para intentar bajas los humos.
Sonrió fugazmente y me dispongo
detrás suya , tiene sus cabellos castaños
cogidos en dos simples coletas y lleva puesto un bikini azul.
-¡Comete esta! muajajjjajajjajaja-
dijo María mientras lanzaba un par de cartas.
-De eso nada, mira esto- respondió
Marry, realmente pasaban de ser unas madres regañinas a una crías en cuestión
de segundos.
Realmente me recuerdan a mi
inocencia y la de mis hermanos antes de convertirnos en guerreros, antes de
dejar de llorar….
…antes de cruzar la puerta hacia la
oscuridad.
*****
Hace tiempo que no pasaba una tarde
tan tranquila, ni demonios ni más persona rondándome. Después de que me dejaran
en mi casa sobre las nueve, me di una ducha y salí de mi casa.
El exterior me recibió con un
fuerte viento que traía consigo el dulce olor del prado de delante de mi casa.
Me encamino con tranquilidad hacia el bosque donde miles de ojos me observan y
esperan. Sasha, mi tigresa no aguanta más y se lanza a por mi, tirándome al
suelo y dejándome la cara perdida de babas, aunque estoy tan acostumbrada a sus
locos saludos que ya no le doy importancia alguna. Dark, mi pantera de acerca a
mí al igual que White una de mis muchas y muchos lobos, estos se acercan sin
prisas y cautelosamente, la más cariñosa aparte de Sasha es Ari mi tarántula,
todos estos animales me han elegido a mí como yo los he elegido a ellos, ahora
son mi familia.
Me siento en la vieja mesa de madera
enfrente de la pequeña cabaña de armas, y mis animales empiezan a rodearme
lentamente.
-No creen que hace una bonita
noche, mis niños- el gruñido de Dark y los aullidos de los lobos confirmaron mi
respuesta.
-Tú también lo crees , pequeño
espectro maligno- dije, instantes después mi guadaña se materializo en la mesa
detrás mía junto a la calavera que colgaba de ella. Aparecieron dos luces rojas
dentro de los ojos de la calavera e instantes de después la calavera soltó una irónica
y fuerte risotada.
-Ni lo dudes enana, ¿son ya las
doce?, estoy impaciente, ¿a quién cortaremos la cabeza hoy?- si tuviera la
calavera músculos y piel seguramente estaría haciendo la típica mueca de
asesina retorcida.
-100 personas, mundo Craw, ¿quieres
algún dato más?
-No, vamos a matarlo ya- las dos reímos,
después de todo mi parte retorcida es gracias a ella, gracias a la Reina
Suprema de los Demonios, a aquella a quien un día envidió el mismísimo Satanás,
Kira la reina de los demonios.

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